Es indudable que el patio es uno de los espacios favoritos del alumnado en el horario escolar. Y yo te propongo reflexionar sobre qué función crees que tiene el recreo a nivel educativo, por qué es necesario y para qué es útil…

¿Ya lo has pensado?

Yo sí, para desconectar, descargar energía o cargarla según se mire. Y ya está, podrían pensar algunos, pero no estoy de acuerdo. El patio ofrece muchas oportunidades desaprovechadas que debemos empezar a tener en cuenta para lograr a través de él las siguientes metas:

– Maximizar el rendimiento académico del alumnado.

– Potenciar sus habilidades socio-emocionales (que tan poco se aborda en las escuelas y tan imprescindible son).

– Favorecer la igualdad de género.

– Dar lugar a la inclusión y diversidad, entre tantas metas que podría nombrar.

Para ello, es necesario analizar el diseño de los espacios y el uso que le dan los niños y las niñas, para luego perseguir la transformación que permitirá lograr todos esos objetivos antes mencionados.

En líneas generales, podríamos diseñar un patio donde poder encontrar distintos rincones:

– Baile, deportes, juegos tradiciones…

– Rincón de lectura, de música, de la calma…

– Juegos de rol.

– Programas de patios inclusivos.

– Todas las posibilidades las puedes encontrar aquí.

Asimismo, todo este planteamiento sobre un nuevo recreo debe tener un responsable que organice el material, que vele por el respeto de los diferentes espacios, que guíe el programa de inclusión, que favorezca la resolución de conflictos y sobre todo, que haga una buena elección de juegos que favorezcan a aquellos peques con mayor dificultad.

Desde mi punto de vista, creo que la figura de la Terapia Ocupacional cuadra bastante bien con esta responsabilidad en los patios por el perfil heterogéneo que tiene mi profesión. Claro, eso lo veo yo porque soy terapeuta ocupacional, pero seguro que hay otros perfiles que cuadran igual de bien. Todo es estudiarlo.

Para poner en marcha un programa de patios hacen faltan 3 cositas:

1- Muchas ganas (antes, durante y una vez conseguido también).

2- Incluir a toda la comunidad educativa (alumnas y alumnos, docentes, familias…).

3- Financiación (dinerito del propio centro, proyectos de innovación pedagógica, financiación de ayuntamientos u otros, incluso mirar debajo de las piedras… La ocasión lo merece).

Ahora vamos por partes.

Al inicio debes definir tu proyecto donde incluyes la justificación, los objetivos, el desarrollo del proyecto completo, referentes pedagógicos, docentes, legislación, adaptación del proyecto patios a educación infantil…

Después, una segunda parte, donde se ha de plantear cómo va a ser la planificación de todo el proyecto de patios. Cómo, quién, con qué materiales… Todas estas preguntas son difíciles de responder y llevan su tiempo, pero son necesarias. Incluso, puedes dividir toda la transformación en fases para que quede más claro.

En tercer lugar y tras definir las fases, toca plantear las acciones, monitorizar los trabajos y replanificar si hace falta. Y, por último, evaluar el trabajo que después de mucho esfuerzo seguro que ha dado sus frutos.

No te agobies, busca junto al equipo a esa persona que pensáis que pueda liderar el proyecto (terapeuta ocupacional u otros) y que os eche un cable.

Si te quedas con alguna duda sobre algún aspecto puedes dejar tu comentario o escribirme un correo electrónico. Estaré encantada de resolver todas las preguntas.

Y recordad,

EL JUEGO ES LA FORMA MÁS ELEVADA DE INVESTIGACIÓN.

Albert Einstein

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