Mientras preparaba mi nuevo curso de lectoescritura online, he tenido mucho tiempo para pensar qué es, en concreto, lo que quiero trasmitirte esta ves. Y sí, ¡lo tengo claro! 

¿Por qué lectoescritura?

Muchas veces, no somos conscientes de que con actividades como la lectura y la escritura activamos diferentes áreas del cerebro que nos ayudan a llevar a cabo ambas tareas, pero que, sin embargo, el ser humano no esta diseñado para ellas desde el inicio. Cabe destacar, que nuestro cerebro si tiene áreas específicas para el lenguaje oral pero no para el escrito, ya que en cierta manera estamos «programados para hablar» pero no para escribir. Entonces, para conocer en profundidad cómo se reflejan estas actividades debemos saber que diferentes zonas del cerebro influyen en dichas tareas. Así, según como sea el rendimiento del niño, en cuanto a la escritura o la lectura, sabremos como de maduras y coordinadas están sus áreas.

 

Motricidad gruesa

En primer lugar, vamos a trabajar la motricidad gruesa porque durante los 3 primeros años del peque, e incluso hasta los 6, el niño a nivel sensoriomotor debe tener buen nivel. ¿Cómo lo entrenamos? Pues con juegos como  “la carretilla”, pero también son interesantes los columpios, saltar a la comba, montar en bicicleta… Si te estas preguntando el por qué, te lo digo en seguida. Estas actividades, tan divertidas además para los niños, estimulan la motricidad gruesa del peque y están directamente relacionadas con la lectoescritura ya que, durante su ejecución existe una coordinación bilateral

Praxias

Ahora vamos a hablar a nivel de praxias, que son las habilidades que tiene una persona para hacer una actividad en secuencia como puede ser, perfectamente, montar en bici porque conlleva una secuencia que luego se tiene muy interiorizada. De igual modo, cuando un niño escribe al principio, lo hace de manera muy consciente y luego ya, olvida como hace le trazo de la letra, porque lo interiorizan. Como trabajamos esta área, lo primero que tenemos que hacer es potenciar esas habilidades práxicas, a través de puzles, organizar una secuencia de imágenes donde el niño tenga que explicar qué pasó primero, o incluso realizar actividades del día a día, como puede ser el lavado de los dientes, y ver si es capaz de hacer la secuencia solo. Por último, también, podemos observar si es capaz de copiar un dibujo antes de comenzar a trazar las letras.

 

Pasamos al lenguaje

Cuando la escritura ya esta consolidada, lo que queremos es que el niño tanto a la hora de escribir como de leer, tenga una buena comprensión lectora y también, una buena expresión escrita. Por lo tanto, lo primero que debemos hacer es trabajar con el fin de que el niño consiga una buena comprensión y expresión verbal. ¿Por qué? Porque esto significa que, si la escritura no es buena pero verbalmente sí, el problema no esta en el lenguaje sino en otras áreas. 

Es decir, lo primero, en este caso es entrenar la comprensión y expresión verbal para luego pedirle al niño una buena expresión escrita y comprensión lectora. Cómo lo practicamos, pues con los siguientes juegos: realizaremos actividades con el peque de pistas en el que se tenga que averiguar objetos de la sala o personajes famosos y tú, solo le puedes responder a sus preguntas con si o no (también al contrario); describir objetos como en el “veo veo”; y para finalizar, una actividad muy chula  como son los cuentos con rima que ayudan a potenciar la memoria auditiva y luego, a ellos les ayuda a poder repetirlo. 

A nivel visual

Debes tener en cuenta que está súper relacionada con la estimulación vestibular y propioceptiva, es decir, aquí vemos cómo la actividad motora-gruesa se hace evidente en las habilidades visuales.  Para que sea más fácil de entender lo vamos a dividir en dos:

  • A nivel visoespacial, que es como el niño se mueve en el espacio y se orienta (derecha-izquierda, delante-detrás, arriba y abajo). Lo potenciaremos jugando a la gallinita ciega con los ojos cerrados, con actividades de pistas para que llegue a una parte de la casa, viendo como se maneja en el espacio con un patinete o con la bici.
  • A nivel visomotor, podemos trabajar con las actividades de construcción de bloques, de trazar líneas en laberintos y de hacer cuentas, entre otras muchas.

Motricidad fina

En cuanto a la motricidad fina, lo primero que me gusta hacer es trabajar la musculatura intrínseca con actividades de resistencia y peso, como puede ser cortar cartones, las típicas plastilinas con las manos, pasar agua de un cubo a otro con bayetas y también, usar los perforadores

Después de realizar estas actividades, paso a entrenar la pinza trípode. Para ello, realizo juegos que impliquen los tres dedos (pulgar, índice y corazón). ¿Cuáles? Suelo utilizar el punzón o una chincheta para perforar una figura de un corcho, hago actividades de enhebrar, escribir en la pizarra con tizas pequeñas (en la metodología Waldorf utilizan unas piedras pequeñas que obligan al niño a coger las piedras con los tres dedos). Y, además, intento hacer actividades de pintar en vertical, porque así trabajamos toda la percepción y propiocepción del miembro superior.

Espero, como siempre, serviros de ayuda. Sabéis que mi pasión es la Terapia Ocupacional pero compartirla con vosotros me hace más feliz. 

Esto y mucho más en mi nuevo curso online de Lectoescritura. Si tienes alguna duda ya sabes, aquí estoy.

 

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