Para conseguir un buen proceso de integración sensorial en niños con autismo hay que tener claros algunos aspectos básicos que yo, os voy a resumir en este post.

El Trastorno del Espectro Autista, también conocido como TEA, es una de las afecciones neurobiológicas del desarrollo que se manifiesta durante los primeros años de vida y que, acompañará al pequeño durante todo su ciclo vital. Entre sus síntomas más frecuentes están las deficiencias para comunicarse e interactuar con su entorno, y los patrones repetitivos de sus intereses o actividades. 

En este caso, los niños con TEA cuando tienen algún déficit de procesamiento sensorial, les causa dificultades en la conducta y en sus actitudes diarias. Eso quiere decir que, algunos pequeños pueden resultar ser hipersensibles ante situaciones externas y, por lo tanto, tienen respuestas exageradas; o por el contrario son hiposensibles, no reaccionan.

Pero ¿qué es la integración sensorial?

El Sistema Nervioso Central es el encargado de procesar los estímulos sensoriales y posteriormente, dar una respuesta. Pero, el cerebro se convierte también, en un factor importante porque es el responsable de ordenar esas sensaciones recibidas. Si, por el contrario, el flujo de sensaciones no se encauza de forma correcta viene el problema. Ese atasco producirá de información sensorial producirá dificultades en el desarrollo de juego, habilidades motoras, AVD, aprendizajes escolares, etc. 

Por ello, en el proceso de integración sensorial son cruciales, sobre todo, los primeros 7 años de vida ya que, en ese periodo se adquieren los aprendizajes más importantes. Y es que, estamos hablando de un proceso que, os aseguro que facilita y mejora los comportamientos adaptativos para el correcto desempeño de las diferentes ocupaciones. Además, ayudara a los niños autistas a interactuar de manera efectiva con su entorno.

El papel del terapeuta ocupacional

Como ya sabéis, el objetivo de la Terapia Ocupacional con los niños es maximizar el potencial individual en los diferentes ámbitos: en su casa, en el colegio y en el juego, siempre a través de actividades. Es por ello que, con el modelo de Integración Sensorial consigo, en cada sesión, acentuar el desempeño de habilidades de los pequeños. 

Esto quiere decir que, con este abordaje terapéutico tanto de evaluación como de intervención consigo trabajar con los niños sus funciones corporales, sus habilidades motoras y su regulación cognitiva y emocional, entre muchos otros aspectos. Pero, para diseñar un buen modelo es necesario tener en cuenta los patrones de procesamiento sensorial de cada niño, con el fin de que consiga aumentar progresivamente su participación. 

¿Mi hijo tiene problemas de integración sensorial?

Para saber si un niño no tiene el procesamiento sensorial adecuado debes fijarte en algunos de los siguientes signos y siempre consultárselo a un especialista: 

  1. Retraso en el desarrollo motor.
  2. Retraso en la adquisición del lenguaje, la lectura o la escritura.
  3. Problemas con la alimentación.
  4. Problemas para seguir el ritmo de los niños de su edad.
  5. Alteraciones del sueño.
  6. Dificultad en la motricidad fina.
  7. Tropiezos o caídas frecuentes.
  8. No le gusta correr, saltar o jugar con pelotas.
  9. Poco equilibrio
  10. Rechazo al contacto con otros niños.
  11. Se distrae de forma frecuente.
  12. Molestias con algunas texturas de la ropa.

Intervención a través del juego

Para nuestros pequeños, el juego es la mejor forma de investigación y los terapeutas ocupacionales lo sabemos. Es una herramienta muy resolutiva para la intervención con la población infantil porque utilizar juguetes enriquece la actividad lúdica de los niños, pues el juego siempre es su principal herramienta de aprendizaje para seguir evolucionando. Pero hay que tener en cuenta que cada pequeño tiene habilidades diferentes y, por lo tanto, el terapeuta debe saber cuál es el juego o juguete más adecuado.

Para trabajar la integración sensorial os voy a recomendar dos actividades por cada sentido del niño al que le puede afectar:

  1. Área táctil

– Jugar con plastilina 

– Esconder objetos dentro de un bote con arroz o crema de afeitar. 

  1. Sistema vestibular

– Deslizarse por un tobogán

– Mecerse en columpios

  1. Sistema propioceptivo

– Enrollar al pequeño en una toalla, malla o tela grande y dejarlo unos minutos. 

– Chalecos de pesas

  1. La visión

– Jugar con juguetes musicales y luminosos

– En un lugar oscuro jugar con linternas

  1. El olfato

– Ducharle con aromas en el jabón

– Ponerle crema al niño con olor

Si tienes alguna duda, ya sabes, ponte en contacto conmigo y te ayudo en todo lo que necesites. Aunque, pronto, seguiremos ampliando información sobre el TEA. 

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