Siempre he sido de esas personas que le siguen ilusionando las mismas cosas que te alegraban de niña, quizás de otra manera, pero con cierta ilusión. Pero este año, los Reyes Magos me han traído el regalo más especial de todos los años.

Todo empezó el 15 de enero de este año, cuando después de 2 años de pruebas médicas, de calendarios de fertilidad, posturas recomendadas y una multitud de consejos más, por fin nos atendieron en la Unidad de Infertilidad del Hospital Universitario de Alicante. Por cierto, recomiendo cambiar el nombre de la unidad por «Unidad de Fertilidad», es más positivo y te hundiría menos cuando lo lees por primera vez. Allí nos esperaba una tal Hanna, la ginecóloga que nos explicó en qué consistía la fecundación in vitro y que teníamos fecha para recibir el tratamiento en noviembre. Yujuuu!! Salí contentísima de aquella cita, sentía que me daban una oportunidad para ser madre lejos del agobio de estar con mi marido en mi día fértil (nos apeteciera o no), lejos del «tienes que estar relajada, eso hace que no te quedes…» Lejos de todo y cerca de ese bebé tan esperado…

Qué risa me entró cuando mi amiga María me dijo con su acento villenero «nena, yo me alegro mucho por tí y veo que estás muy contenta, pero es un año de espera, no?» y entonces caí en la cuenta de que todavía tocaba esperar bastante, pero estaba tan contenta que me parecía muy cercano.

En noviembre llegaron las hormonas, la transferencia del embrión y…TACHÁN!!! ¡bombo a la vista! o mejor dicho… ¡pechos creciendo! pues a parte de los dolores de ovarios, la única señal del embarazo que tenía era esa.

Te informan de que estás embarazada pero que todavía existe cierto riesgo de que «no se coja» y que el embarazo no siga adelante. Entonces… ¿lo celebro o no? yo me pasé todo el día celebrándolo, comiendo y cenando con familiares y amigos. ¿Cómo hace la gente para aguantar hasta el tercer mes sin decir nada? ¡yo no pude aguantar ni un día!!!!

Ayer, por fin, vimos a ese ser que crece en mi barriga y le escuchamos por primera vez su corazón…entonces le pregunté al médico que si confirmaba que estaba embarazada, que si se había «cogido», y tras su evidente confirmación los miedos de perderlo se esfumaron en forma de tímidas lagrimillas. ¡Estás aquí! pensé.

Tener un hijo o hija es alucinante, tener a alguien con quien compartir ese deseo, es realmente de lo más emocionante, pero deciros que lo que hace aún más increíble este momento, es poder compartirlo con toda la gente a la que quieres, porque de esa manera, cada vez que lo compartes se hace un poquito más real.

Gracias a mi amiga Cris, por vivir con tanta ilusión este momento y hacer que me comprara una prueba de embarazo antes del análisis…no sé quien de las dos estaba más desesperada! jajaja

A Laura y a Manolo, compañeros de este viaje. Ellos también esperan otro bebé, tan deseado y merecido.

A mi compañera Ivonne, que con su experiencia me ha ido preparando en cada paso, y eso hace que lo vivas con más tranquilidad.

A mi hermana Belinda, tendría que decir tantas cosas…que sólo diré que te quiero.

Como no, a mi madre, a la que a partir de ahora, empezaré a entender algo más en ciertas cosas…o eso dice ella 😉

A Ángel, por quererme tal y como soy…o mejor dicho, a pesar de cómo soy.

Y por último, GRACIAS y MIL GRACIAS  a este Sistema de Salud Público, Gratuito y Universal que nos da a tantas familias la oportunidad de ser padres.

Espero que vuestros Reyes hayan sido igual de especial que los míos o más!!

Un enorme abrazo

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